11 jun. 2011

Tiempo, tiempo, tiempo... lo único que se va y no vuelve.

Porque, ¿cuántas veces hemos esperado ese momento y nunca llegó? Este tiempo me está matando, sobrio de amor, cada día voy muriendo. El mundo está loco, dicen, nadie muestra sus sentimientos, es posible... no muestro los míos, me siento como una mierda y no se por qué.

Y de repente, nada da un giro, nada cambia, te levantas y piensas lo mismo de todos los días: "¿Por qué soy así, por qué no fui de otra manera? Quiero que todo cambie". Al final digo lo mismo y nada cambia, por supuesto. Porque muy dificil es cambiar las cosas con un solo movimiento, más incluso que conocer a alguien.

Promesas, promesas... más promesas, las odio, nunca se cumplen por mucho que lo desees... promesas del estilo: "No te fallaré nunca" o "Siempre estaré ahí". Mentira, todo este tiempo he estado solo, aunque rodeado de personas, odio esta sensación de soledad. Porque nadie va a llenar los huecos donde se introdujo tristeza y odio eso, lo odio. Me odio.

Probablemente no sepáis quién soy, o tal vez sí... no me interesa, no me importa si os importa si me odio o no, no necesito vuestra falsa compasión, vuestra falsa humildad, vuestra finjida comprensión... porque jamás nadie llegará a comprenderme, ni tan si quiera yo mismo.

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