4 jul. 2012

Sin pensar.

Le dije: "Te quiero" y dejó de mirarme. Le dije, mintiendo: "Ya no quiero" y cambiaron sus ojos, cambió su forma de mirarme, su forma de verme, su forma de sentir, su todo. Incluso cambió su cara. Cambió la manera de abrazarme, pasando de un abrazo frío a un abrazo con sentimiento, calor. Incluso llegó a cerrar sus ojos, para, en una medición exacta, llegar hasta mí, hacerme cerrar los ojos y abrir mi corazón.


Hizo lo que quiso, hizo lo que quise... lo hizo sin pensar. Sin pensar en que, si no piensas, tienes un 70% de probabilidades de arrepentirte, de dejar marchar aquello que cazaste... sin pensar.
Y tu presa, aún indecisa sobre salir o no de su jaula, ya que tiene la puerta abierta, comienza a ver otras manos, otras dueñas que quieran tenerlo en su jaula, que hagan lo posible y lo imposible porque salgas de allí, aun sin quererlo.

Y eso, amigos míos, es algo que he aprendido por haberlo vivido.

Conclusión: Si quieres algo, deja que se vaya, sabrás si te quiere si sigue ahí. Pero no dejes que quede sin cuidado mucho tiempo, porque no dudará en marcharse.